El desafío es tentador y pocos osarán rechazarlo. Sin dejarnos ilusionar por la suavidad de los primeros 15 km, reunimos fuerzas para cumplir con nuestro objetivo. En la meta no nos espera un premio de la montaña, pero la recompensa es inigualable: una vista panorámica de 360º que se extiende entre el verde de la sierra y el azul del mar. Atrás queda la sinuosa carretera que cruza los tradicionales pueblos de Alcaria, Cabaços, Casas Novas, Alta Mora y Cabeça Gorda, antes del paso por el embalse de Beliche. El viaje prosigue con un descenso hasta Junqueira y un tramo de continuas subidas y bajadas hasta Castro Marim. Podremos visitar aquí el majestuoso castillo medieval y el fuerte de São Sebastião, antes de regresar a la ciudad.
El desafío es tentador y pocos osarán rechazarlo. Sin dejarnos ilusionar por la suavidad de los primeros 15 km, reunimos fuerzas para cumplir con nuestro objetivo. En la meta no nos espera un premio de la montaña, pero la recompensa es inigualable: una vista panorámica de 360º que se extiende entre el verde de la sierra y el azul del mar. Atrás queda la sinuosa carretera que cruza los tradicionales pueblos de Alcaria, Cabaços, Casas Novas, Alta Mora y Cabeça Gorda, antes del paso por el embalse de Beliche. El viaje prosigue con un descenso hasta Junqueira y un tramo de continuas subidas y bajadas hasta Castro Marim. Podremos visitar aquí el majestuoso castillo medieval y el fuerte de São Sebastião, antes de regresar a la ciudad.