La espléndida Costa Vicentina nos ofrece una verdadera postal de cine que despierta nuestros sentidos mientras realizamos el tramo, siempre con pendiente positiva, desde el centro de Aljezur y Arrifana, A medio camino y recorridos los primeros 10 kms, se abre ante nuestros ojos un horizonte de olas vigorosas que se funden en un abrazo con hermosas playas como la de Monte Clérigo. Desde Arrifana regresamos a Aljezur y seguimos hacia el sur, por la EN 120, en dirección a la sierra de Espinhaço de Cão. Seguimos por la izquierda camino del embalse de Bravura y nos preparamos para enfrentarnos a una dura subida de 3 km hasta los alrededores de Marmelete, en donde iniciamos un descenso que nos debe llevar de regreso a la capitalidad municipal, localidad fundada por los árabes en el lejano siglo X.
La espléndida Costa Vicentina nos ofrece una verdadera postal de cine que despierta nuestros sentidos mientras realizamos el tramo, siempre con pendiente positiva, desde el centro de Aljezur y Arrifana, A medio camino y recorridos los primeros 10 kms, se abre ante nuestros ojos un horizonte de olas vigorosas que se funden en un abrazo con hermosas playas como la de Monte Clérigo. Desde Arrifana regresamos a Aljezur y seguimos hacia el sur, por la EN 120, en dirección a la sierra de Espinhaço de Cão. Seguimos por la izquierda camino del embalse de Bravura y nos preparamos para enfrentarnos a una dura subida de 3 km hasta los alrededores de Marmelete, en donde iniciamos un descenso que nos debe llevar de regreso a la capitalidad municipal, localidad fundada por los árabes en el lejano siglo X.